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HORMONAS Y FELICIDAD

"La felicidad es una mariposa que, cuando la persigues, siempre está fuera de tu alcance, pero que si te sientas en silencio, puede posarse sobre ti".

Nathaniel Hawthorne

 

Hoy hablamos de felicidad y de algunas estrategias para incrementarla en nuestra vida diaria. Esto no solo beneficiará tu bienestar físico y tu salud hormonal, sino que  te puede dar un sentido de propósito más  profundo a tu vida.

 

Te preguntarás ¿Qué relación  hay entre la felicidad y las hormonas? Y aunque parezca una conexión un poco extraña, lo cierto es que las concentraciones de hormonas como el estrógeno, progesterona y testosterona, pueden ser más altas en el cerebro que en la corriente sanguínea. No es sorprendente, entonces, que un desequilibrio de hormonas afecte drásticamente la química del cerebro y la comunicación entre las células cerebrales.

 

La culpa de todo la tiene el estrés

Esto está muy relacionado con el estrés, algo tan presente en nuestro estilo de vida actual y que afecta todo nuestro cuerpo, desde el cerebro y el sistema nervioso hasta nuestro estómago, intestinos y por supuesto nuestro sistema reproductivo. El estrés puede causar cambios hormonales que generan: ansiedad, depresión, tristeza, inquietud, falta de motivación o concentración, sentirse desbordada, irritabilidad y rabia. A nivel reproductivo puede afectar la forma en que menstrúas y el hecho de que puedas ovular, siendo especialmente sensible la fase folicular  (el período entre el primer día de la menstruación y la ovulación). Esto se debe a que el estrés aumenta el cortisol y este se produce a partir del mismo precursor del que están hechas nuestras hormonas sexuales (estrógeno, progesterona y testosterona). Entonces, en un estado estresado el cuerpo prioriza dar respuesta a la situación estresante, antes que favorecer la ovulación y la reproducción.

 

ALGUNAS ESTRATEGIAS Y REFLEXIONES PARA SER MÁS FELICES

 

Entender los toques de atención del cuerpo

Lo primero que debemos aprender es a estar atentas a las señales del cuerpo cuando se activa el modo "lucha o huída" característico del estrés. Algunas de las señales de que algo va mal suelen ser: cambios de humor, el aumento de peso, la fatiga, los lapsos de memoria, el insomnio y las reglas irregulares. Si comprendes estas señales a tiempo, podrás concentrarte mejor en lo que comes, en cómo controlas el estrés, en qué suplementos necesitas y en cómo duermes para mejorar tu bienestar. Esto te permitirá recuperar el equilibrio, dormir mejor, tener una mejor digestión y una mejor función inmunológica. Dormir bien es fundamental, ya que mientras duermes, tu cuerpo utilizará ese tiempo para reparar, desintoxicar, regular las hormonas, corregir los desequilibrios químicos y ajustar los niveles de azúcar en la sangre.

 

Pensamiento y emociones

A un nivel más psico-espiritual, es fundamental que trabajes activamente para regular el lenguaje interno que mantienes contigo misma. Recuerda que cada pensamiento y emoción que sientes tiene un efecto fisiológico en tu cuerpo. Al igual que las emociones negativas te ponen en modo de "lucha" o "huida", el pensamiento positivo y las emociones tranquilas te permiten relajarte, digerir y recuperarte. Entonces, ¿Cómo cambiar esto? Empieza por hacerte más consciente de tu lenguaje interno negativo, porque las palabras más importantes son las que te dices a ti misma, sobre ti misma, cuando estás sola.

 

Debemos además reconocer el rol de nuestras emociones como parte esencial de nuestra guía interior, al igual que lo son las enfermedades y los sueños que tenemos. Hemos de aprender a sentirlas, a no juzgarlas y a agradecerles que nos guíen. Las emociones nos dan a conocer cómo estamos dirigiendo nuestra energía vital. La rabia o la tristeza permanentes, por la ley de la atracción, tienden a atraernos situaciones de rabia o tristeza, mientras que las dosis diarias de alegría y de aprecio por nosotras mismas, por la vida y por los demás tienden a atraernos alegría y aprecio.

 

En la medicina tradicional china por ejemplo, la rabia se considera energía. Aunque es una emoción muy difícil de gestionar asertivamente, la rabia puede ser una poderosa aliada y casi siempre es una señal de que estamos cediendo nuestro poder en alguna área de nuestra vida. La rabia es energía, y es nuestro combustible personal. Nos dice que algo en nuestra vida necesita modificación. Nos dice que hay algo que deseamos pero que consciente o inconscientemente negamos. Este es uno de los motivos por los que con tanta frecuencia la rabia forma parte del síndrome premenstrual. Por tanto la próxima vez que sientas rabia, hazte las siguientes preguntas: ¿Qué es lo que realmente deseo? ¿Qué es lo que quiero que ocurra? ¿Qué situación necesito cambiar para conseguir esto que quiero o necesito? La rabia solamente es peligrosa si la negamos y la guardamos en el cuerpo o cuando arremetemos con ella contra los demás. Es importante que entiendas que la rabia no está necesariamente relacionada con la situación o la persona que la provocó. Como lo dijo Eleanor Roosevelt «Nadie puede hacerte sentir inferior [ni enfadada ni triste] sin tu permiso».

 

Aplicar la ciencia del bienestar

De acuerdo con Arthur C Brooks es posible conseguir la felicidad duradera siguiendo 3  simples ecuaciones. La primera es la siguiente:

ECUACIÓN 1®BIENESTAR SUBJETIVO = GENES + CIRCUNSTANCIAS + HÁBITOS

“No son las cosas que te pasan, sino lo que haces con las cosas que te pasan”

 

Según esta ecuación nuestro bienestar tiene un enorme componente genético, casi el 50% según algunas investigaciones. Este sería nuestro punto de referencia al que siempre volvemos después de haber sido sacudidas por algún acontecimiento de la vida. En cuanto a las circunstancias, se les asigna un peso de entre un 10 y un 40% sobre nuestro bienestar, sin embargo, al ser de naturaleza tan cambiante, su peso real sobre nuestra felicidad no es tan significativo. Esto tiene que ver con lo que la psicología llama la cinta de correr hedónica: La gente nunca siente que tiene suficiente, porque se acostumbran a sus circunstancias muy rápidamente y necesitan más para ser felices de nuevo. Esta es la principal razón por la que el dinero no compra la felicidad, ya que nunca puede ser suficiente. En cuanto a la última variable de la ecuación, los hábitos, es una variable muy importante, ya que afecta al bienestar a largo plazo y contrario a las dos anteriores está casi totalmente bajo nuestro control. Esto se representa en la siguiente ecuación:

ECUACIÓN 2®HÁBITOS = FE + FAMILIA + AMIGAS + TRABAJO

“La felicidad es el amor, no otra cosa. El que sabe amar, es feliz”

 

Esta ecuación nos muestra que la felicidad duradera proviene de las relaciones humanas, el trabajo productivo y los elementos trascendentales de la vida. La fe simplemente es un marco a través del cual poder reflexionar sobre las preguntas más profundas de la vida y trascender el enfoque en nuestros intereses personales para servir a los demás. En cuanto a la familia y las amistades, esta ecuación nos viene a decir que la felicidad es el amor. Las personas que tienen relaciones amorosas con la familia y los amigos prosperan; las que no, no.

 

En cuanto al trabajo, lo que lo hace significativo no es el tipo de trabajo que se hace, sino el sentido que le da a nuestras vidas a través del desarrollo personal que nos proporciona y el servicio que damos a los demás. Así que pregúntate cómo está tu felicidad respecto a estas 4 variables ¿Hay algo que necesites cambiar o mover?

 

La última de las ecuaciones tiene que ver con la satisfacción:

ECUACIÓN 3®SATISFACCIÓN = LO QUE TIENES ÷ LO QUE QUIERES

“No es más feliz el que más tiene sino el que menos necesita”

 

Muchas de nosotras vivimos desesperadamente tratando de aumentar lo que tenemos, trabajando, gastando, trabajando, gastando, y así seguimos nuestra vida sin parar. Pero la cinta de correr hedónica hace que esto sea totalmente inútil ya que la satisfacción siempre escapará a nuestro alcance.

 

El secreto para que la satisfacción nos proporcione verdadera felicidad está en no obsesionarse con el tener, no cuentes tus posesiones (o tu dinero, poder, prestigio, parejas románticas o fama) ni te obsesiones en cómo aumentarlas; al contrario haz un inventario de tus deseos mundanos y trata de disminuirlos. Haz una lista de los accesorios en tu vida que necesitas descartar y descártalos. Mientras menos deseos haya gritando dentro de tu cerebro y dividiendo tu atención, menos estrés, más salud, más paz y satisfacción quedará por lo que ya tienes.

 

Si prefieres escuchar, puedes encontrar el podcast aquí