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AMOR DE KOMBUCHA

Hoy os quiero hablar del té kombucha. Me encantan todo tipo de fermentados y aún no había probado el tan famoso kombucha. Así que ante el ofrecimiento de un SCOBY, me he decidido a comenzar lo que puede ser una larga historia de amor y experimentación. Tengo aún mucho que aprender y mejorar de la técnica, pues la primera vez lo he dejado fermentar demasiado tiempo y por tanto su sabor es un poco fuerte para mi gusto. Aún así me ha encantado y lo que más me ha sorprendido es el efecto digestivo que he notado de inmediato. El otro efecto que no me esperaba tener con este SCOBY (o lo que es lo mismo colonia simbiótica de bacterias y levaduras), es que su apariencia de disco blanco de textura gomosa, con fibras (las levaduras) marrones que cuelgan me ha conectado con la vida. Por alguna razón imagino que fuimos algo parecido a esto en el inicio de la vida hace millones y millones de años. El caso es que en tan poco tiempo juntos y ya siento un profundo cariño por este bichito de forma extraña.

 

Un poco de historia....

Para ver si consigo interesaros lo suficiente para que lo probéis os cuento un poco su historia. Se cree que el Kombucha se originó en el noreste de China (históricamente conocido como Manchuria) alrededor del año 220 A.C. y fue inicialmente apreciado por sus propiedades curativas. Algunas fuentes lo señalan incluso como  “el té de la inmortalidad”, ya que se dice que prometía longevidad y bienestar a los habitantes de la antigua China. Su nombre se deriva del Dr. Kombu, un médico coreano que llevó el té fermentado a Japón como curativo para el emperador Inkyo. Con el tiempo, el té fue llevado a Europa como resultado de las expansiones de las rutas comerciales a principios del siglo XX, apareciendo sobre todo en Rusia (como "Kambucha") y en Alemania (como "Kombuchaschwamm").

 

Beneficios sobre la salud

Hoy en día, estamos ante un nuevo boom de este té, aunque no está exento de polémica y a decir verdad hay pocos estudios en humanos que avalen las propiedades que se le otorgan. Aún así se le asignan muchas propiedades, entre las cuales destacan:

  • Efecto probiótico que ayuda a reducir la inflamación y a mejorar la absorción de nutrientes.
  • Antioxidante. El kombucha hecho a partir de té verde contiene muchos de los compuestos y beneficios de este té, en especial su poder antioxidante y su ayuda en la mejora de los niveles de colesterol y azúcar en sangre.
  • Antibacterial y anticándidas. El proceso de fermentación produce ácido acético (que se encuentra en el vinagre también) y que al parecer tiene fuertes propiedades antibacterianas, particularmente contra las bacterias que causan infecciones y las levaduras de la Candida.
  • Protección cardiovascular. Como si esto fuera poco, se cree que el kombucha también protege las partículas de colesterol LDL (conocido como colesterol malo) de la oxidación, aportando una protección extra frente a las enfermedades cardiacas, las cuales antes del COVID, eran la principal causa de muerte en el mundo.
  • Salud femenina. Por su efecto antiinflamatorio es un excelente remedio que se puede añadir a diario en la dieta para ayudar a reducir el dolor menstrual, el síndrome premenstrual y como parte de una terapia nutricional de patologías como la endometriosis y el síndrome de ovario poliquístico.

Preparación

El té kombucha se hace añadiendo el SCOBY a una mezcla de azúcar (panela en mi caso) con té verde, y se deja fermentar durante una semana o más. Durante este proceso, las bacterias y la levadura se multiplican formando una película parecida a un hongo en la superficie del líquido. Por esta razón, es muy fácil que alguien te regale un SCOBY pues son bastante generosos y tienden a multiplicarse con mucha facilidad. El resultado final dependerá del tiempo de fermentación y de la combinación de los ingredientes. En general es una bebida burbujeante de sabor similar al kéfir de agua. Se puede consumir solo o mezclado con zumo como bebida refrescante, o se puede hacer una segunda fermentación con frutas o hierbas aromáticas. En mi caso lo estoy tomando como desayuno, utilizándolo de base para la elaboración de batidos, pues necesito fortalecer mi flora tras las vacaciones. Os dejo la receta de mi experimento de hoy:

 

ZUMO DE MANGO Y JENGIBRE CON BASE DE KOMBUCHA

Ingredientes

  • 1 trozo grande de mango con piel ecológico cortado en trozos pequelos
  • 1 cm aproximadamente de jengibre
  • 1 vaso de kombucha
  • Para los toppings: mezcla de semillas molidas y cúrcuma en polvo

Procedimiento

Mezclar todo y disfrutar de este tónico antioxidante y antiinflamatorio gracias al efecto combinado del kombucha, el jengibre y la cúrcuma.