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HUESOS FUERTES DE MUJER

La salud ósea de la mujer está muy vinculada a la presencia de estrógenos a lo largo de todo su ciclo vital. Desde  la pubertad hasta la menopausia, los estrógenos en la mujer intervienen sobre el metabolismo de los huesos, impidiendo la pérdida de calcio, manteniendo la consistencia del esqueleto y previniendo la osteoporosis. Después de la menopausia son los estrógenos que se producen en el tejido adiposo, la piel  y el hueso los que ayudan a disminuir la tasa de pérdida ósea posmenopáusica.

 

El pico de masa ósea en la mujer es más precoz y de menor cuantía que en el hombre lo cual justifica, en gran medida, que la osteoporosis sea mucho más frecuente en mujeres que en hombres.  El riesgo es mayor cuanto más precoz es la edad de la menopausia, y mucho más intenso cuando la deprivación hormonal es brusca, como ocurre en la menopausia quirúrgica. Recientemente se ha observado además que las mujeres jóvenes también son propensas a una baja densidad mineral ósea, lo cual las pone en un mayor riesgo de desarrollar osteoporosis en la edad más adulta.

 

En el caso de las mujeres jóvenes, la prevención es el único enfoque para reducir el  alto riesgo de osteoporosis. Entre los factores que podemos modificar para mejorar nuestra salud ósea tenemos el ejercicio, el cual es un factor fundamental que permite mejorar la acumulación de hueso a cualquier edad. De acuerdo con algunos estudios, es incluso más efectivo que la toma de suplementos de calcio o solo los cambios en la dieta. Respecto al tipo de ejercicio, los estudios recomiendan que para fomentar una mayor formación de hueso, lo mejor es combinar ejercicios que aumentan la fuerza de reacción en el suelo (por ejemplo, correr, saltar, etc.) junto con los que aumentan la fuerza de reacción de las articulaciones (por ejemplo, el entrenamiento de resistencia).

 

ALIMENTOS QUE FORTALECEN LOS HUESOS

A nivel de dieta, el factor más importante para mantener la densidad ósea es propiciar un equilibrio en el pH a través de una dieta alcalina. Los huesos son muy sensibles incluso a cambios muy pequeños del pH. Esto estimula la actividad de desintegración del hueso para liberar minerales a la sangre, a la vez que inhibe la actividad de reconstrucción. Por lo que cuando consumimos un exceso de alimentos acidificantes (alimentos ricos en proteína animal, el azúcar, alimentos procesados e incluso cereales integrales) se genera un exceso de subproductos acídicos que provocan una mayor desintegración ósea. Por el contrario la mayoría de las frutas, hojas verdes y en general los alimentos crudos tienen un efecto alcalinizante.

 

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